Para tener una noción general, el 76% de la superficie terrestre está cubierto por agua, pero de este, solo el 0,8% (11 millones de kilómetros cúbicos) aproximadamente no es agua salada, vale decir, es agua disponible tanto para el consumo humano como del resto de las especies vivas de la tierra.
De esta agua disponible, cerca de 120.000 [km3] anuales entran en recirculación a la atmósfera, lo cual significa que el agua es renovable pero no infinita.
El agua no se distribuye de manera homogénea en la tierra. Un buen ejemplo de esto es Chile, en donde la zona norte presenta una seria escasez y en el sur una extrema abundancia de agua.
Ya en el plano de la minería del cobre en Chile, el consumo de agua actual alcanza aproximadamente a los 380 millones de metros cúbicos como muestra la siguiente figura. La proyección futura indica un nivel de consumo por sobre los 500 millones de metros cúbicos a partir del año 2015.
Por otra parte, la siguiente figura indica que la principal demanda de agua la hace el proceso de concentración de cobre, que en la actualidad supera levemente los 300 millones de metros cúbicos. Esta demanda es del orden de 3.3 veces superior a la demandada originada en la ruta hidrometalúrgica de producción de cátodos.
Tomando en cuenta todo lo mencionado y además considerando que las principales faenas minero-metalúrgicas de cobre están en la zona norte, las cuales según proyecciones aumentarán su demanda en 200 millones de metros cúbicos anuales de aquí a 7 años más, hace pensar que el futuro del agua en Chile es una situación alarmante tanto como para la población como para las empresas, ya que, aumentará la demanda pero no así la oferta.


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